Cuando vamos al centro de una ciudad para disfrutar del tiempo libre no deberíamos de tener que estresarnos por el coche. Por eso, la próxima vez que acudas a Bilbao de compras, a tomar algo o a pasear y disfrutar del ambiente, no te olvides de reservar parking Bilbao y así poder disfrutar sin tener que estar buscando aparcamiento o preocupándote de si hay que renovar una zona azul. Dejarás tu coche y lo tendrás en el mismo sitio cuando quieras ir para casa, sin preocuparte de horarios ni de nada más que no sea el objetivo por el que has ido a pasar la tarde en el centro.
Pero ¿vale la pena pagar por aparcar? Evidentemente, vale la pena. Aparcar en cualquier ciudad grande como Bilbao es cada vez más complicado. Entre calles que son peatonales, zonas azules y en algunos lugares los reservados para los residentes, al final aparcar supone dar muchas vueltas y no siempre se consigue. ¿Acaso el tiempo que pierdes no tiene un valor? Vas a disfrutar de una tarde de relax y de tranquilidad, ¿estás dispuesto a perder una hora o más de ese tiempo en encontrar donde aparcar? ¿Cuánto vale para ti ese tiempo? Y esto sin hablar de lo que vas a gastar en gasolina dando vueltas a una velocidad baja para encontrar una plaza o de lo mucho que contaminan este tipo de acciones.
Al reservar tu plaza de parking tienes la ventaja adicional de que ni siquiera tendrás que buscar un parking que tenga plazas libres. Vas al que tienes reservado directamente y coges tu plaza. Con esto, la ventaja que tienes es que no pierdes ni un minuto en aparcar el coche. Todo tu tiempo es para disfrutar de la ciudad. Y si eliges un parking bien situado, no va a importar que hagas compras, podrás acercarte a dejar las bolsas y continuar con las compras si es lo que te apetece. Y sin tener que desplazarte mucho al haber elegido un parking muy cercano a la zona por la cual te vas a mover.
Tu humor no se verá alterado por tener que conducir durante largo rato buscando una plaza que no quiere aparecer. Y no te arriesgarás a aparcar en un lugar que no esté claro, ya cansado de dar vueltas, con el peligro de que al volver no tengas tu coche.